| PARTICULARIDADES DEL CULTIVO
Diseño de la plantación
La distancia entre plantas está en función
de las dimensiones de la maquinaria a utilizar y del tamaño
de la copa adulta, que depende principalmente del clima,
suelo y el patrón, por lo que, en la mayoría
de los casos, habrá que comparar con situaciones
ecológicas semejantes con el fin de tomarlas como
referencia. Se puede estimar como densidad media de plantación
unos 400 árboles/ha.
Abonado
Demandan mucho abono (macro y micronutrientes), lo que
supone gran parte de los costes, ya que frecuentemente sufre
deficiencias, destacando la carencia de magnesio, que está
muy relacionada con el exceso de potasio y calcio y que
se soluciona con aplicaciones foliares. Otra carencia frecuente
es la de zinc, que se soluciona aplicando sulfato de zinc
al 1%. El déficit en hierro está ligado a
los suelos calizos, con aplicación de quelatos que
suponen una solución escasa y un coste considerable.
Otras consideraciones:
- No empezaremos a abonar hasta el inicio de la segunda
brotación desde la plantación.
- A ser posible se abonará en cada riego. Se tendrá
la precaución de no sobrepasar los 2 kilos de abono
por m3 de agua de riego para evitar un exceso de salinidad.
- Abonar desde marzo hasta septiembre
- Los quelatos de hierro se aportarán en 2 ó
3 aplicaciones, especialmente durante la brotación
de primavera. Es aconsejable aportarlos con ácidos
húmicos.
- Sólo se indica el abonado en los 4 primeros años
ya que posteriormente es aconsejable un asesoramiento
técnico especializado que tenga en cuenta diversos
factores como porte, producción esperada, variedad,
pie, etc.
Riego
Las necesidades hídricas de este cultivo oscilan
entre 6000 y 7000 m3/ha.
En parcelas pequeñas se aplicaba el riego por inundación,
aunque hoy día la tendencia es a emplear el riego
localizado y el riego por aspersión en grandes extensiones
de zonas frías, ya que supone una protección
contra las heladas.
El riego es necesario entre la primavera y el otoño,
cada 15-20 días si es por inundación y cada
3-5 días si es riego localizado.
Para que el árbol adquiera un adecuado desarrollo
y nivel productivo con el riego por goteo es necesario que
posea un mínimo volumen radicular o superficie mojada,
que se estima en un 33% del marco de plantación en
el caso de cítricos con marcos de plantación
muy amplios, como la mitad de la superficie sombreada por
el árbol; aunque la dinámica de crecimiento
radicular de los cítricos es inferior a la de otros
cultivos, resulta frecuente encontrar problemas de adaptación
como descensos de la producción, disminución
del tamaño de los frutos, amarillamiento del follaje
y pérdida de hojas. Para evitar estos problemas hay
que incrementar el porcentaje de superficie mojada por los
goteros a un 40% de la superficie del marco ocupado por
cada árbol, en marcos iguales o inferiores a 5 x
5.
Una alternativa es el riego por goteo enterrado, cuyos
objetivos son optimizar el riego y mejorar la eficiencia
de la fertilización nitrogenada, dando lugar a una
disminución potencial de la contaminación.
Con este sistema de riego se produce una reducción
de la evapotranspiración del cultivo como consecuencia
de la disminución de la pérdida de agua por
evaporación y un mayor volumen de suelo mojado.
Poda
Es una especie que tiene hábito de formación
en bola y de producción en la periferia, por lo que
se intenta lobular las formas para aumentar la superficie
que intercepta luz y así aumentar la producción.
La poda de formación ha de ser muy suave cuando las
plantas son jóvenes, para favorecer así la
entrada en producción. Los árboles se forman
con 3-4 ramas principales a unos 50-60 cm de suelo. La poda
de formación es muy controvertida, ya que la cosecha
disminuye de forma proporcional a la intensidad de poda
debido a que como especie perennifolia acumula las reservas
en ramas, brotes y hojas.
Debido a que los cítricos no tiene un órgano
fructífero determinado, la poda se adapta bien a
la mecanización y se suelen realizar el “toping”
(cortes superiores con sierra) y el “hedging”
(cortes oblicuos).
La forma de actuar en cada uno de los grupos de variedades
en cuanto a la poda de fructificación es el siguiente:
-Grupo Navel: el objetivo es favorecer
al máximo la fructificación en el interior
de la copa, por lo tanto se eliminarán las ramas
internas en cantidad suficiente para que pueden penetrar
bien la luz y el aire. También se eliminarán
las ramas laterales, procurando abrir al máximo la
copa. La renovación de las ramas de producción
es fundamental en las variedades de este grupo; se cortarán
las ramas débiles y envejecidas.
-Grupo Blancas: la poda deberá
realizarse eliminando aquellas ramas endurecidas, que tengan
síntomas de agotamiento; así como aquellas
que interfieran en una buena iluminación que llegue
a afectar a la producción en el interior de la copa.
Al tratarse de variedades propensas a la vecería,
el año que hayan tenido una gran cosecha, los árboles
estarán más agotados y una vez recogida esa
gran cosecha la poda debe ser ligera. Al año siguiente
la cosecha deberá ser normal y, si coincide con una
floración excesiva, la poda será más
severa.
-Grupo Sanguinas: la poda se limita a
suprimir ramas mal dirigidas, resecas y ligeros aclareos
que faciliten iluminación y aireación. Hay
que respetar las ramas guía, pues facilitan una mayor
salida de savia hacia el conjunto de las ramas que forman
la copa del árbol.
Los beneficios de la poda no solo se centran en el aumento
del tamaño del fruto, sino también en las
mejoras que se producen respecto a la mayor efectividad
en la aplicación de los productos fitosanitarios,
en la recolección y en la regulación de la
producción.
La poda de los cítricos supone un gran volumen de
restos vegetales que hay que eliminar, siendo los métodos
más utilizados, la extracción y quema, o el
triturado e incorporación al terreno. En cuanto a
la quema, se trata de una labor peligrosa así como
agresiva desde el punto de vista medioambiental. El triturado
e incorporación de los restos al suelo, se traduce
en un ahorro en el abonado, una mejora en la estructura
del suelo y una eliminación de los riesgos inherentes
a la quema de los restos de poda. Para triturar los restos
de poda se vienen empleando mayoritariamente trituradoras
rotativas de eje horizontal.
Técnicas para aumentar el tamaño
del fruto
-Rayado de ramas: produce un estímulo
en el crecimiento del fruto. En algunas variedades se realiza
durante la floración o después de la caída
de pétalos, para mejorar el cuajado. Esta práctica
tiene una influencia positiva sobre el contenido endógeno
hormonal, atribuidos a los cambios provocados en el transporte
y acumulación de carbohidratos. De este modo se mantiene
la tasa de crecimiento de los frutos que, consecuentemente,
sufren la abcisión en menor proporción, mejorando
así el cuajado y la cosecha final.
-Aplicación de auxinas de síntesis:
aumenta el tamaño final del fruto con aclareos mínimos
o nulos. La época de aplicación, independientemente
de las variedades, deben efectuarse después de la
caída fisiológica de frutos, para aumentar
el tamaño final del fruto; es decir para un diámetro
del fruto entre 25 y 30 mm para las naranjas (Agustí
M. et al;1995) o durante el cambio de color, para facilitar
el mantenimiento del fruto en el árbol sin merma
de calidad, en cuyo caso se suele adicionar ácido
giberélico. En cuanto a su aplicación, se
evitarán los días ventosos, horas de mayor
insolación y temperatura más elevada.
Labores. Control de malas hierbas
El laboreo del suelo está dirigido a la eliminación
de las malas hierbas, a airear las capas superficiales del
suelo, a incorporar fertilizantes o materia orgánica,
a aumentar la capacidad de retención de agua y a
preparar el riego cuando se realiza por inundación.
El laboreo del suelo se efectúa varias veces al año
(3-4), comprendidas entre los meses de marzo y septiembre
con motocultores de pequeña potencia, o con tractores
de tipo medio; manteniendo el suelo con cubierta vegetal
el resto del año.
Otra práctica es efectuar el laboreo del suelo en
primavera con el fin de incorporar fertilizantes, seguido
de un tratamiento con herbicida residual y tratamientos
de contacto o traslocació cuando y donde sea preciso.
El semi-no laboreo, con cubierta vegetal en invierno y
suelo desnudo en verano, aplicando herbicidas a todo el
campo o en rodales está muy extendido.
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