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En Túnez, desde tiempo inmemorial, se
rinde una especie de culto al naranjo, siendo objeto de
multitudinarias fiestas en la histórica población de Nabeul.
Todos los años, entre finales de abril y comienzos de mayo,
la pintoresca ciudad de Nabeul (55.000 habitantes), famosa
por su preciada y artística cerámica de vidriados tonos
azul, verde y blanco, celebra su tradicional Fiesta de las
Naranjas, que coincide con el Festival de las Flores; un
verdadero punto de encuentro de miles de personas que llegan
no sólo de todo Túnez, sino de los demás países del Magreb.
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